Para los padres de un niño sensible (ya sea diagnosticado con TDAH, autismo o simplemente con un carácter profundamente sensible), la hora de acostarse suele ser la parte más difícil del día.
Lees las historias. Apagas las luces. Pero su mente sigue acelerada. Su cuerpo sigue contoneándose. Están "cansados pero conectados".
¿Por qué sucede esto?
Los sistemas nerviosos sensibles tienen dificultades para procesar la información sensorial. A lo largo del día, absorben todo : luces, ruidos, emociones. A las 8 p. m., su capacidad está a rebosar. Las órdenes verbales ("Por favor, duérmete") solo añaden más información al proceso.
Evitando el cerebro pensante
La terapia con sonido funciona porque ignora el lenguaje. No le pide al niño que haga nada.
Cuando tocas un arpa de cristal del Bosque Sagrado (432 Hz) , estás introduciendo una frecuencia coherente .
La investigación sobre el procesamiento sensorial sugiere que los tonos puros y estables ayudan al cerebro a organizar datos sensoriales caóticos. Actúan como una "manta sónica" que encubre el ruido del mundo.
La ciencia de la seguridad
- Apoyo del nervio vago: La vibración del cuarzo estimula el sistema nervioso parasimpático (descanso y digestión), reduciendo físicamente la frecuencia cardíaca.
- Acceso al estado theta: el “sostenimiento infinito” del arpa arrastra naturalmente las ondas cerebrales hasta 4-8 Hz (estado theta), la superposición de frecuencia exacta entre la meditación profunda y el sueño.
- Regulación de la dopamina: para los cerebros con TDAH que anhelan estimulación, la resonancia del arpa proporciona un punto focal relajante, que satisface la necesidad de información del cerebro sin excitarlo.
Un ritual para la hora de dormir del "Niño de Cristal"
Este ritual de 5 minutos crea una transición segura del día a la noche.
- El "Limpiar": Pídele a tu hijo que se recueste. Dile que vas a "limpiar el día" con sonido.
- El Barrido: Toca un suave glissando desde las notas agudas (cabeza) hasta las notas graves (dedos). Imagina que la energía fluye hacia la tierra.
- El latido del corazón: Encuentra la nota F (Chakra del corazón). Tócala suavemente, una vez cada 4 segundos. Pídeles que respiren con el sonido.
- El Silencio: Deja de tocar. Deja que la sala se llene con el sonido residual. Aquí es donde surge la magia.
Les estás dando una herramienta para regular su propia energía. Les estás enseñando que su sensibilidad no es una carga, sino un receptor de cosas bellas.